Black or White
20 02 2008Nos encontramos en el ecuador del tema dedicado a la cultura humana, el cual nos ha llevado a reflexionar acerca de la conocida dicotomía naturaleza / cultura y a adentrarnos en la problemática de las posibles actitudes ante la diversidad cultural.
Si bien como docente es aconsejable (pedagógicamente hablando) combinar la técnica expositiva con otras como el “aprendizaje por descubrimiento” o el análisis en “comunidad de investigación“, para que el alumnado aprenda a contrastar sus opiniones y creencias, consiguiendo a cada paso mejores niveles de argumentación, los dilemas complejos provocan en ocasiones que el alumnado demande una opinión propia por parte del docente.
Como dice Savater, “filosofar no es salir de dudas, sino entrar en ellas”. Esa es la pretensión de plantear en el aula lo que hoy se conoce como “mito de la raza“, una polémica en la cual muchos afamados genetistas defienden que el concepto de raza, tal y como ha sido entendido tradicionalmente, es hoy científicamente insostenible y éticamente sustituible.
Las razas entendidas como un factor diferenciador observable según el color de piel, aisladas y puras, jerárquicamente entendidas, son muy difíciles de mantener si tenemos en cuenta que la teoría de la evolución parece indicar actualmente que el ser humano, como homínido evolucionado, tuvo su origen en África, no siendo el color de piel otra cosa que una adaptación al medio. Así, las poblaciones de piel oscura que se desplazaron a zonas con menos intensidad solar, aclararon progresivamente su piel, pues les resultaba más ventajoso.
Desde esta perspectiva, habría que hacer un cambio de paradigma (como diría Thomas S. Kuhn) y abandonar el clásico concepto de “raza” sustituyéndolo por otros como “etnia”, “población” o “cultura”. Pues la raza humana sería una sola, aunque con diversas adaptaciones. Eso nos llevaría a desechar antiguos argumentos que relacionaban el color de piel con la menor capacidad intelectual, y otros similares. ¿Son las diferencias más sobresalientes entre las poblaciones las que se originan por la naturaleza o las que se originan por la cultura?
Mi opinión propia, con tanta insistencia demandada, es que deberíamos hacer caso a los genetistas y empezar a cuestionarnos algunos de nuestros esquemas mentales. Parece que no está todo dicho en lo que a este tema concierne. Eso no tiene por qué ser malo, así podemos barajar diferentes hipótesis explicativas, a la espera de que la comunidad científica se ponga de acuerdo. Abramos la mente, no pasa nada si eso supone tener una opinión “a medio hacer”. Son gajes de la filosofía.
Categorías : Filosofía y ciudadanía

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