La época helenística

11 12 2007

Esta semana vamos a comenzar la unidad sobre el Helenismo. En ella conoceremos quién fue Alejandro Magno, cuáles fueron sus hazañas y qué situación geopolítica se derivó de ellas. Las principales escuelas filosóficas de esta época son: cínicos, estoicos, epicúreos y escépticos.

De cada una de ellas veremos sus teorías más sobresalientes, así como textos representativos de los pensadores más célebres. De entre los cínicos, “la secta del perro”, sobresale la figura de Diógenes, famoso por protagonizar multitud de anécdotas con su desvergozada puesta en escena.

En un periódico asturiano Diógenes tiene su propia tira cómica. ¿Sabéis en cual? ¿Quién lo dibuja? ¿Por qué aparece a su lado un tonel?

Pobre Diógenes, hasta le han puesto su nombre a un comportamiento extraño. ¿Quién sabe qué es el “síndrome de Diógenes”? ¿Por qué lo habrán llamado así?

 



Animales y humanos

7 12 2007

 

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El último texto de Aristóteles que hemos trabajado pertenecía a su obra Política. En él, Aristóteles compara a los humanos con otros animales gregarios, como por ejemplo las abejas. La distinción entre otros animales sociales y el ser humano, deriva de que aunque los animales poseen voz (phoné), sólo pueden expresar con ella placer y dolor. Por el contrario, los humanos son capaces de expresar la diferencia entre lo conveniente y lo daniño, así como la que hay entre lo justo y lo injusto porque tienen el lógos, la palabra. En consecuencia fundan la casa familiar, las aldeas y las ciudades-estado. Éstas son el núcleo más importante, dado que en ellas se puede alcanzar la eudaimonía.

Podemos, en principio, admitir la distinción aristotélica, ya que en apariencia las abejas no suelen tener un lenguaje verbal articulado o un aparato fonador (aunque sí poseen comunicación no verbal) a excepción de la conocida abeja Maya, que era más lista que el hambre. Ahora bien, actualmente hay investigaciones científicas que otorgan cada vez más grados de inteligencia a los animales, especialmente a los simios. Siendo esto así, ¿qué diferencia a los humanos de los animales? ¿Seguimos siendo la especie elegida? ¿En qué sentido? ¿Hasta qué punto?

Si los animales son como nosotros, ¿no deberían tener derechos? ¿Es moralmente admisible comerse un jamón serrano? ¿Y una gamba navideña? Para ir reflexionando sobre estas cuestiones, dejo enlazado un texto del filósofo español Fernando Savater. Animáos a comentarlo.



La ciencia en Popper y Kuhn

5 12 2007

Para completar algunos detalles antes de cerrar definitivamente el tema de la ciencia, voy a ofrecer más datos sobre la filosofía de la ciencia de Karl Popper y Thomas Samuel Kuhn.

Como vimos en clase, la primera de las teorías en filosofía de la ciencia de más relieve es la del Círculo de Viena, defendida por los positivistas lógicos a principios del siglo XX. Con el objetivo de negarle a la metafísica el estatus de ciencia, propusieron como criterio de demarcación el verificacionismo y concibieron la ciencia como un proceso acumulativo de conocimientos. Sólo las teorías o proposiciones verificables podían ser ciencia. El problema está en que las proposiciones universales como “Todos los cisnes son blancos” pueden ser verificadas sólo con datos concretos, pero nunca del todo, e incluso podría ocurrir que fueran falsas. Como vimos en la unidad de lógica, la inducción no nos permite un conocimiento fiable al cien por cien, sólo aproximativo. ¿Qué hacer entonces?

Karl Popper decidió resolver el problema planteando, en primer lugar, que las teorías científicas no son infalibles, por lo que puede que unas sustituyan a las que las precedieron: Las teorías son redes que lanzamos para apresar aquello que llamamos ” el mundo”: para racionalizarlo, explicarlo y dominarlo. Y tratamos de que la malla sea cada vez más fina. Así, el criterio de demarcación propuesto por Popper será el falsacionismo, un método para contrastar y evaluar esas teorías (conjeturas), a ver si fallan o no. Por lo tanto, no se trata de defender la propia teoría, sino de atacarla. Si supera el “experimentum crucis”, entonces esa teoría será verdadera.

Por último, Thomas Samuel Kuhn propuso la teoría de las revoluciones científicas, según la cual hay circunstancias en las que un conjunto de teorías (paradigma) defendido por una comunidad científica no sólo es falsado, sino que es totalmente sustituido por un paradigma nuevo, ya que las anomalías eran excesivas.

Estas tres teorías en filosofía de la ciencia no son definitivas, pues aún se está perfilando el modo en el que se debe concebir la ciencia. Pero sí han supuesto un gran avance, ya que ahora sabemos que la ciencia es falible, que las teorías deben ser revisadas sin miedo a que resulten falsas, y que en algunos casos es mejor partir de cero, o al menos borrar gran parte del paradigma anterior, si nos queremos ir acercando progresivamente a la verdad… Lo que nos lleva de nuevo al tema que estamos empezando.

Para quienes se sigan preguntando si la verdad está ahí fuera, os dejo este curioso comentario sobre las teorías teológicas de Isaac Newton en el programa televisivo “Cuarto Milenio”. Esperemos que el mundo no se acabe tan pronto. Aún nos quedan tantas cosas por hacer…



¿Verdad verdadera?

4 12 2007

Ahora que ya estamos terminando la unidad sobre la ciencia, nos vamos a sumergir en un mar de dudas, porque la siguiente unidad es la dedicada al problema de la verdad. Este sí que es un problema serio. En primer lugar, ¿qué es la verdad? ¿Podemos conocerla? ¿Cómo evitar los errores, los prejuicios, las mentiras y los malentendidos? ¿Qué criterios de verdad debemos adoptar cuando nos cuentan un hecho o nos afirman una proposición para saber si es cierta o no? ¿Debemos creernos lo primero que nos dicen? Si no es así, ¿qué debemos hacer?

Uno de los ejemplos clásicos del engaño es la publicidad, pues su propio enfoque promueve que los artículos publicitados sean ofrecidos como excesivamente virtuosos, creadores de felicidad, absolutamente necesarios y con propiedades casi mágicas. No obstante, eso no ha impedido que algunos publicistas se hayan atrevido a negar este hecho conocido por todos los consumidores avispados.

Como ejemplo tenemos a la compañía “Yoigo”, cuya primera campaña consistió precisamente en una serie de anuncios en los que se acuñaban unas proposiciones prácticamente evidentes. La estrategia consistía en que el público aceptase la verdad de esas proposiciones, predisponiéndole para creerse todo lo que los posteriores anuncios de “Yoigo” le insinuasen. Dichos anuncios iban rematados por unas voces infantiles cuidadosamente seleccionadas que decían: “Verdad verdadera”. Un poco redundante, ¿no?

Para empezar a reflexionar sobre el tema, lanzo estas cuestiones:

1. ¿Se te ocurre alguna situación famosa en la que alguien haya sido víctima de un engaño?

2. ¿Por qué usan voces infantiles en los anuncios comentados? ¿Conoces algún anuncio similar?

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Otros anuncios de la misma campaña:

Fotos

Competencia

Mujer

Letra pequeña

Anuncios posteriores, para los que ya estábamos bien predispuestos:

Conga

Farola



El gato de Schrödinger

29 11 2007

Uno de los temas centrales de la asignatura de Filosofía I es el que estamos viendo actualmente: la ciencia. Por fortuna, parece que los alumnos de primero ya tenéis bastante asumido que el mito de la ciencia es falso, y que comprender cómo funciona la ciencia es importante para saber valorarla en su justa medida. Porque no es cierto que la ciencia es infalible, como tampoco es cierto que la ciencia es neutra. Su saber es provisional, incompleto, de ahí que a los científicos de todas las ramas les quede aún tanto campo por estudiar.

Si nos centramos en la Física, uno de los grandes sueños de los estudiosos es conseguir una teoría unificada de la ciencia. Si embargo, las dos teorías físicas más importantes actualmente, son incompatibles entre sí. La primera de ellas es la teoría de la relatividad de Albert Einstein y la segunda es la teoría de la mecánica cuántica, de autores como Schrödinger y Heisenberg. Sobre este tema trabajaremos un material en clase.

Os propongo que me expliquéis aquí dos cosas:

1. ¿Quién dijo Dios no juega a los dados y por qué lo dijo?

2. ¿Para qué sirve el experimento mental del gato de Schrödinger? ¿Qué es lo que demuestra?

Para repasar el método científico.

Sobre el método hipotético-deductivo.



La cigarra y la hormiga

27 11 2007

Uno de los textos que vamos a trabajar de Aristóteles es un extracto de la Ética a Nicómaco que trata de la prudencia. Para “El Estagirita”, quien posee la virtud de la prudencia delibera, prevé lo que va a ocurrir y después lleva a la práctica lo que ha decidido. Es decir, sabe hacer planes, sabe actuar pensando a largo plazo, y aprende a hacer eso con los años, con el hábito, distinguiendo entre lo que es bueno y lo que es malo para él.

El problema de la elección, de aprender a tomar las decisiones correctas ha sido un clásico en la historia de la filosofía, así que sobre él han corrido ríos de tinta. En ocasiones es tremendamente difícil prever lo que va a ocurrir, por lo que la decisión implica un riesgo que no podemos evitar. Lo que sí es cierto es que en las decisiones de dificultad media cada vez se va acertando mejor, porque la experiencia es un grado, y eso permite afrontar los problemas con más calma y juicio.

Aristóteles sostiene que la prudencia puede ser individual, familiar o económica y política. Aquí nos centraremos en la individual, en la capacidad que tiene un individuo para orientar su propia vida. En ese sentido, Daniel Goleman propuso su famosa teoría de la inteligencia emocional, y autores como el filósofo José Antonio Marina plantean la necesidad de formar a los estudiantes no sólo en conocimientos teóricos, sino también en la práctica, dotándoles de herramientas que les permitan aprender a deliberar mejor para actuar con más acierto posteriormente. Porque de poco sirven los conocimientos si después no sabemos qué hacer con ellos o no distinguimos qué nos va a beneficiar en el futuro de lo que nos va a perjudicar.

Ejemplos sobre este tema hay miles, uno clásico es el cuento de la cigarra y la hormiga, otro puede ser esta canción que se centra precisamente en el momento de la deliberación, donde la protagonista baraja sentimientos encontrados hasta que finalmente toma una decisión. Ahora bien ¿era esa la decisión adecuada?



Grandes pensadores

24 11 2007

De cuando en cuando aparece en los kioskos una de esas colecciones dedicada a los “Grandes pensadores”. A veces viene promovida por afamadas editoriales, otras se entrega con la prensa, como es el caso de la que acaba de sacar el periódico El mundo a día de hoy, con un primer tomo al módico precio de 1 euro, dedicado a Sócrates y Platón.

Una vez visto el volumen, debo decir que no es mala idea comprarse algún ejemplar para quienes quieran leer algo sobre autores reconocidos de la historia de la filosofía. Cada Sábado se prevé la entrega de un nuevo autor, esta vez a unos 13 euros. Serán los siguientes: Aristóteles, Séneca, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Descartes, Pascal, Rousseau, Adam Smith, Kant, Hegel, Mill, Darwin, Marx, Nietzsche, Freud, Russell, Ortega, Popper y Sartre.

La edición no está nada mal, se presenta a colores, con bastantes imágenes, una sección de vida y obra extraída del Copleston, información sobre su pensamiento, y algunas obras del autor en cuestión. Así es como nos lo venden: Cuando en pleno siglo XXI alguien cita a Platón, san Agustín, Nietzsche, Popper o Sartre, puede que quiera hacer un ejercicio de erudición, pero en la mayoría de las ocasiones muestra una voluntad de entender, de conocer más allá de la simple opinión, ya que en estos autores, que han configurado el pensamiento de nuestra civilización, se encuentran muchos de los instrumentos y métodos que favorecen esta opción de conocimiento entre sus lectores.

La inevitable pregunta que nos podemos hacer es la que ya nos hacíamos en el siglo pasado. No sé si con apenas ocho años de nuevo siglo podemos decir que hemos llegado a su plenitud, lo que sí que tengo demasiado visto es el listado de autores, siempre varones, siempre los mismos. ¿Para cuándo vamos a aceptar que también ha habido grandes pensadoras? ¿Qué pasa con Santa Teresa, Mary Wollstonecraft, Madame de Chatelet, Lou Andreas Salomé, Simone de Beauvoir, Hannah Arendt, María Zambrano, por citar sólo a unas cuantas? ¿Acaso no merecen mención ni reconocimiento? ¿Podemos seguir afirmando, sin sonrojo, que sólo ellos han tenido grandes ideas o grandes cerebros? ¿Cómo es posible, entonces, que algunas alumnas obtengan notas tan elevadas en sus exámenes de filosofía? Lo siento, pero ya no nos creemos la manida excusa de que ellos son listos pero ellas más trabajadoras. Hay mujeres inteligentes, y mucho, al margen de si además son trabajadoras o no.

Mientras las colecciones de Grandes pensadores se sigan limitando a mostrar solamente lo que los caballeros pensaron acerca de lo divino y lo humano, la historia de la filosofía continuará apareciéndose al público como un terreno vedado a las damas, cosa bastante alejada de la realidad en el siglo pasado y también en este que corre.  Así las cosas, da la sensación de que una edición actualizada no se consigue solamente insertando imágenes y colores entre el texto, sino también variando el punto de vista, por obsoleto y por injusto.

¿Qué os parece a vosotros?

Artículo relacionado: Ellas también filosofaron

Web de la promoción Grandes Pensadores.